11.17.2005

Una cerveza...

Una cerveza con Mary, y una charla... contándole, a grandes rasgos, como fue la historia argentina desde Peron hasta Kirchner... Explicándole, porque los argentinos somos como somos... casi se diria: rencorosos con razones.

Mary me pide explicaciones sobre nuestro accionar circular. Siempre votando a los mismos, siempre confiando en los menos indicados. Mary sentencia: somos un pueblo con amnesia.

Luego me cuenta un poco de su historia personal. Me admiro. Yo que creí que era simplemente la niña mimada que pasó del hogar protector del padre al hogar protector del marido, dedicándose a criar hijitos y a ir de compras, y a estudiar francés y sacarse excelentes notas y dejarnos a los demás en ridículo; resulta que es una gran mujer, que se esforzó mucho para recibirse de contadora, que trabajó con tesón y conoció a su marido, que se casó con él y aceptó dejarlo todo para seguirlo por el mundo y pasarse años enteros sola en Bolivia, mientras él trabajaba en el régimen esclavista de 21 x 7 típicamente petrolero; que tuvo a su hijo sola, en un país extraño y convulsionado, con las mínimas condiciones sanitarias indispensables...

Me provoca admiración esta mujer, que siempre está prolijamente vestida y peinada; que tiene su carácter y reclama sus derechos con firmeza y convencimiento; que estudia arduamente, porque es muy inteligente, pero sabe que a la inteligencia hay que sumarle voluntad para hacer las cosas como es debido; que hizo una carrera universitaria y que una vez terminada, empezó con otra, porque tenía ganas y tiempo.

Me dejó una sensación, acá, de que soy una quejosa. Me dejó pensando en que uno tiene que hacer lo que hace, sea lo que fuere, poniendo lo mejor de uno, haciendo su mejor esfuerzo, aplicándose con pasión y sin preocuparse por las oportunidades que se está perdiendo mientras hace lo que hace. Me quedé mirando como vivo sufriendo por lo que estoy perdiendo, por las oportunidades que han de estar pasandome por alto mientras pierdo mi tiempo en la oficina, mientras estudio, mientras salgo con mis amigos...

O sea. Tengo que poner mis cinco sentidos en cada cosa que hago. Las oportunidades pueden ser muchas, pero uno solo puede aprovechar una por vez. La que le toca.

Contador de visitas