11.12.2005

Como estamos, eh...


Anoche tuve un sueño. No puedo determinar si fue lindo o fue feo... lo que sí se es que fue bizarro. Y que no me quería despertar.

En mi sueño yo era famosa. Pero famosa, famosa, y lo más curioso es que no era una actriz o una cantante, sinó que era ... no se... algo así como una escritora. Volvía a mi pueblo (?) a visitar a mi familia, y a descansar de mi agitada vida (??)

Llegaba de incógnito. Venía con mis lentes oscuros, mi sacón de cuero... en medio de la noche. Y así como llegaba, estaban esperándome mis amigos, mi familia... y mis fans (juajua!!) Por eso, bajaba del colectivo y empezaba a correr hacia unos comercios, al mejor estilo "Mercado de las Pulgas". Entraba en los comercios, me disimulaba entre la gente, y cuando quería acordar, estaba huyendo ayudada por mis familiares y mis amigos, no ya de mis fans, sinó de una persona que me perseguía: Melchor MOSCA!!!! (sisi, de "Mosca & Smith")

Porqué soñé con Mosca, ni idea. No he visto casi la serie, no la sigo, ni me interesa. Pero el asunto es que yo huía, y huía de mucha gente, pero principalmente de él. En un momento me encontré huyendo a través de un laberinto de telas, donde estaban expuestas unas obras maestras, a cual más bella. Como ya no podía correr, porque Mosca se acercaba cada vez más, me escondía detrás del cuadro de Picasso, "Las Majas de Avignon". Una vez que lo escucho pasar, salgo detrás del cuadro, tomo aire, me prendo un cigarrillo... y ahí lo veo. Mi ex. El único que amerita llamarse así. Ahí estaba él; ahí caigo en la cuenta que es de él de quien estoy huyendo. Se acerca y me dice que ya no puedo huir, que ya me encontró, que ahora no me deja ir nunca más, que ya no puedo escaparme. Y yo, totalmente desconcertada, oscilando entre la emoción de saber que había vuelto a mí, y la sensación de que tengo que huir, huir ya. El resto del sueño era un sucedáneo de incongurencias, como el resto de mis sueños. No por ello menos interesantes, pero no es el punto de este post.

El punto de este post es que porqué huyo del amor, inclusive en mis sueños. A que le temo, no se. Porque no puedo dejar de huir, tampoco.

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