8.12.2005


Otra vez el malhumor... ya es casi un síntoma físico, se mezcla con el asco, un revoltijo de tripas provocado por la impotencia, la bronca, el deseo de libertad...
Tengo una cadena de hilos transparente a cada paso, una telaraña que debo atravesar cada vez que deseo levantarme de la cama, o fumarme un cigarrillo, o decirte que te quiero.
En Uruguay, algunos sabuesos cachorros buscan el cuerpo de una piba, que hace treinta años, fue aterrorizada, golpeada, metida en un falcon verde, llevada a algún centro, donde a fuerza de cachetazos, picana, violaciones y cuantas otras cosas mas que no sabemos, la obligaron primero a perder al hombre que amaba (y de quien esperaba un hijo), arrebatándoselo de su lado para toda la eternidad, y luego a perder a su bebe, quien naciendo en medio de ese dolor fue arrancado de sus bracitos y entregado a vaya saber uno que gran hijo de puta. Y todo esto, mientras la gente que la vió pasar baldeaba su vereda. Y todo esto mientras usted, señora, compraba un kilo de papas en el mercadito de la esquina. Y todo esto repetido por mil veces en cada barrio, repetido por mil veces en cada par de ojos que observó y desechó y se hizo a un lado temeroso de ser el próximo.
Y entonces, treinta años después, todo un país (dos países, tres, cuatro... la cuenta continua) sigue encubriendo a quienes fueron capaces de, con saña, con violencia morbosa, innecesaria, asesinar a una criatura de 19 años, una nena que despertaba a la vida. ¡Por Dios! ¡Tenía la edad de mi hermana! ¡Y nadie fue capaz de parar esa locura! Y tampoco hoy nadie es capaz de parar toda la locura...
Castells hace huelga de hambre, y lo liberan. Se ve que el camino a la libertad no es a través de la redención de los crímenes, no es a través de la reinserción social (que por otro lado no existe, eso es bien conocido), sino que es a través de la tele. Que bueno. Un chico que te asalta con un tramontina, te golpea y te acuchilla provoca en uno un temor irracional, nunca jamás pensar en denunciarlo, so pena de recibir las represalias correspondientes un par de minutos mas tarde. El camino al título de médico se logra no con esfuerzo y educación, sinó con pancartas, tomando las aulas, y vociferando la "discriminación" del exámen de ingreso, para el que no te tomaste el tiempo de prepararte.

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