7.07.2005

Parate frente a mí

Me pregunto en que momento vas a descubrirme de una vez y por todas. No dejo de pensar que lindo que sería que nos dieras una tregua, que dejaras de dar vueltas como un gato, que dejaras de lado los juegos, los miedos, la inhibiciones, para plantarte frente a mí y verme por primera vez en serio, con franqueza, sin preocupaciones, sin que nada te vele los ojos. Que me veas como yo te veo, que te acerques como yo me acerco, y que los dos abramos las puertas a los sentidos, a mirarnos profundo, a besarnos profundo, a querernos profundo.
No me importa cuanto dure, no me importa que me elijas o no lo hagas. Pero me gustaría que te tomes vacaciones del juego macabro en el que estás inmerso, y que nos des tiempo a disfrutarnos mientras nos sea posible. Sabés que me estoy yendo, sé que estas eligiendo otra vida: es el ahora o nunca que luego lamentaremos si no se da. Es el momento bisagra en nuestras vidas, y sería maravilloso que pudiera respirar tranquila en tu pecho, y vos supieras simplemente dejarte llevar por mis manos.
Que mas decirte? Me causa gracia cada vez que estamos reunidos, llenos de gente, amigos, música, humo, vino, novias, ruido, y vos en la otra punta de la sala levantás la vista solo para mirarme. Y yo levanto la vista y te veo, también, y entonces hay que huir y disimular, no es cuestión que la gente se entere que nos podemos ver tan bien a la distancia. Y me sonrío, y me llena saber que estás pendiente, del otro lado, con el rabillo del ojo, que si no fueran las reglas del juego estarías a mi lado, abrazándome, dejándote acariciar, riendo, satisfechos y plenos, de aquí a la eternidad, o hasta mañana.
Creo que ya te he demostrado que no tengo problemas si las cosas no funcionan, que de todas maneras puedo seguir a tu lado, como tu amiga fiel, que puedo seguir y disfrutar cuando sos feliz y entristecerme cuando estás mal, y ayudarte en las decisiones, inclusive en las que tengan que ver con tus mujeres. Creo que eso ya quedó en claro: no sos el hombre de mi vida; no soy la mujer de la tuya. Sabés que amo a tu hija mas allá de que sea tu hija; sabés que soy capaz de disfrutarla por la personita maravillosa que es y no por quedar bien con el padre. Sabés que añoro el clima de tu casa, la charla con tu vieja, la complicidad con tu hermana, todo eso que me dejaste probar en alguna oportunidad y a lo que me he vuelto adicta. Eso sí lo celo. Celo sobremanera que otra persona pase tiempo con tu nena, pueda tomarse unos mates con tu mamá, se ría tanto con tu hermanita.

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