5.12.2005

Inoportuno

Llegué apurada, esquivando gente, semáforos, lluvia. Venía tanteando en el bolsillo del saco el paquete con los puchos, las llaves, y con la otra mano jugueteaba con la moneda de diez centavos que me había sobrado, haciendo sonar la guitarra imaginaria que llevaba colgada en el pecho. Todo auguraba una noche de buenas letras, jazz, el gato durmiendo en el sillón. Hubiera sido perfecto, de no ser que es mitad de semana, y al día siguiente laborable. Tantas cosas rondando en mi cabeza, tantas cosas que tenía-que-escribir.
Una llamada bastó. La ineludible cita con la familia. La amiga que necesitaba la tintura ya. El número equivocado. Que frágil que es mi mundo, pensé.
Fue así de simple. Los pájaros volaron con el primer ring. De ahí en mas solo fue el devenir, el tiempo perdido esperando que me pasen a buscar, esperando que se haga la cena, esperando que la cena termine, esperando el final de la película, esperando que me traigan de vuelta, esperando, esperando… Todo es así. Y no es que no quiera estar con los míos, a quienes amo. Y tampoco es que no quiera comer, si estoy famélica. Era solo que prometía una noche para mí que terminó siendo nada mas que una noche de espera interminable, como el resto de mis días, de mis noches.

1 Insomnes:

Blogger Chiru said...

que fragil que es todo, no solo tu mundo :)

Saludos!

1:06 a. m.  

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